Trabajar en grandes sistemas

Las tecnologías en la vida real son una versión muy parecida a la que hemos utilizado durante nuestra formación pero la forma de trabajar es muy diferente dependiendo del entorno. Trabajar como desarrollador en una gran empresa es un privilegio. Claro, como todo, tiene inconvenientes. Pero en general es una experiencia muy gratificante y exclusiva.

Oficina
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En los sistemas de las grandes empresas se pueden encontrar juntos y conviviendo a los grandes host mainframe, la programación distribuida, el intercambio de datos entre sistemas, la conexión con máquinas externos, los servicios a sistemas cliente y un largo etcétera.

El sistema informático es un conjunto heterogéneo de tecnologías relacionadas entre sí y dependientes unas de otras. Funcionan en un entorno común y se necesitan unos a otros, cada uno con sus propias peculiaridades, algo así como un ecosistema, pero de máquinas. Para que todo funcione correctamente se necesitan muchos conocimientos técnicos. Para que funcionen de forma prolongada y estable hace falta prestarles cuidado y atención, en su desarrollo y en su mantenimiento.

En los entornos de este tipo que yo conozco existe un equipo de profesionales especializados en cada área – sistemas, redes, desarrollo, bases de datos, seguridad, etc – y cada uno mima el detalle, en cada aspecto, del sistema que le corresponde y su relación con el resto. Son tareas concretas, más o menos minuciosas, estructuradas y ordenadas que dan resultados predecibles y muy rara vez provocan sobresaltos. La maquinaria, delicadamente montada a medida, finamente engrasada y revisada, es productiva y fiable. Son labores artesanas.

Lo que la hace tan eficiente, también la hace muy conservadora. Las técnicas que se aplican han demostrado por mucho tiempo que son válidas y es muy difícil cambiar la forma de trabajar o incluir novedades. Se toma muy en serio el negocio de la empresa y, en ocasiones, no se cambia el sistema por temor a que los resultados no sean satisfactorios. La mayoría de los grandes cambios vienen dados por estímulos externos. Como un camión de alto tonelaje rodando a toda velocidad, es muy difícil de parar o simplemente hacerlo cambiar de dirección. Apenas están permitidos ciertos giros pero siempre con suficiente antelación y un riesgo estrictamente calculado.

Mi carrera profesional ha ido discurriendo por la vía del software. En este sentido, el código fuente es cuidado con mucho mimo y se tiene en cuenta, no sólo la efectividad y el rendimiento, sino también el hecho irrefutable de que algún día habrá que mantenerlo. Por eso no disparamos líneas de código sin más sino que las ordenamos de forma que sean fáciles de leer. Programamos de forma que el código sea fácil de seguir, sin tener que trazarlo con un depurador. Intentamos ponernos en la situación del que llegue a cada método sin tener ni idea de lo que hace.

Como soy una persona inquieta y me gusta conocer nuevas tecnologías, he tenido la gran suerte de trabajar en los equipos más innovadores. Entre otras el trabajo de mi equipo ha consistido en vincular los diferentes sistemas para que se comunicasen entre ellos y con sistemas externos. Las aplicaciones web también me han dejado lugar para la creatividad.

Por supuesto que tenemos una guía de buenas prácticas. Y  mantenemos nuestro software sobre una sólida arquitectura. Pero eso da, por lo menos, para otros dos artículos.

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Un comentario en “Trabajar en grandes sistemas”

  1. Muy buen articulo.
    Por mi experiencia te diré que también en ese ecosistema hetereogeneo de gente especializada en su área, en caso de algún problema, se tiende (en ocasiones?) a buscar culpables en las áreas que no son la tuya y en ese caso, el liderazgo del que manda es imprescindible porque en caso de no existir éste, el software tiene las de perder.

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